
El día de “Juancito”
“Dame mil`i!!!” dice “Juancito” con un tono agresivo y amenazante, yo entiendo su falta de paciencia y frustración, es casi medianoche, hay sensación térmica de 3 grados, el está sin abrigo, y de seguro con mucha hambre, se le nota en la cara; ojos hundidos, mirada perdida, los pies descalzos sobre el frío y cruel asfalto.
“Dame mil`i!!!” dice “Juancito” con un tono agresivo y amenazante, yo entiendo su falta de paciencia y frustración, es casi medianoche, hay sensación térmica de 3 grados, el está sin abrigo, y de seguro con mucha hambre, se le nota en la cara; ojos hundidos, mirada perdida, los pies descalzos sobre el frío y cruel asfalto.
Para él es un día tan malo como cualquiera -las arriesgadas piruetas ya no llaman la atención de los clientes- pero, no tiene idea que es una fecha especial, no sabe que hace 141 años, 3500 niños como él, dieron su vida por el país y que desde entonces, cada 16 de agosto se recuerda el día del niño.
Él solo pide un mil`i, quizás para comprar la sustancia maldita que lo aleja de este mundo nefasto y de todo su sufrimiento de frío y hambre, la dosis que lo lleve a otra dimensión en la que no haya que pedir para comer, que lo haga olvidar que no tiene un techo bajo el cual dormir, ni unos padres que lo cobijen cuando le entre el sueño.
Le cuento que es su día, él se ríe irónicamente, “eso es para los ricos, los pobres no tienen niñez”, dice, no encontré respuesta que darle, ante su sonrisa sin sentimiento.
Con la cabeza agacha se aleja, desilusionado por no haber conseguido conmigo su objetivo. Quisiera yo tener la solución para él, y para todos los niños como “Juancito”.
En la Chacarita, los bañados, los asentamientos, las calles y en los lugares más recónditos del interior del país, hay criaturas como él, niños que padecen el abandono; inocentemente, no esperan que las cosas mejoren, solo piden un poco para aguantar un día más. Ellos pelean su propia batalla como lo hicieran sus pares aquel 16 de agosto de 1869, con las mismas penurias, con el mismo objetivo: sobrevivir.
Luego de tomar un par de fotos, como indicaba la orden de cobertura, apagué el flash, guardé la cámara y a paso lento me retiré en medio de la noche pensando en ese otro pedazo de realidad que viven muchos chicos.
“Juancito” seguirá peleando a su manera por las calles, quizás nunca festeje el dia del niño, yo continuare congelando testimonios...
Feliz día del niño!!!
Feliz día del niño!!!
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